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La Corte Suprema falla en favor de la tutela del matrimonio en el derecho laboral

Por Sergio Omar Rodríguez

El suceso

El día 24 de septiembre la C.S.J.N a través de un memorable fallo que se caratula como “PUIG Fernando Rodolfo c/ Minera Santa Cruz S.A. s/ despido” configuró un nuevo precedente jurisprudencial del máximo tribunal en materia laboral.

El caso

En el caso particular la Corte Suprema de Justicia de la Nación   analizó un fallo de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en donde se había confirmado la sentencia del magistrado del juzgado de primera instancia, que había rechazado el reclamo indemnizatorio del actor.

La pretensión aludida por el Sr. Puig Fernando Rodolfo, era la de la indemnización contemplada en la Ley de Contrato de Trabajo en el artículo 182 por la cual el empleador al despedirlo dentro del plazo presuntivo previsto por la ley, habiendo sido notificado del matrimonio del Sr. Puig celebrado el 18 de marzo del 2020, debía abonar un año de remuneraciones.

Esto toda vez que el despido se encuadró durante el plazo de seis meses posteriores en que la ley de contrato establece una tutela especial al matrimonio y en los cuales coincidentemente el Sr. Puig había contraído matrimonio.

¿Qué es la tutela especial a la que hace mención la Corte?

Cabe aclarar para conocimiento del lector que el artículo 182 establece en su contenido una suerte de presunción que opera de pleno derecho y que además contempla un plazo de 3 meses previos y 6 meses posteriores, a la fecha de matrimonio, por lo cual se tutela la estabilidad de trabajador agravando el monto indemnizatorio en caso de despido.

El despido en nuestro ordenamiento jurídico es un acto unilateral facultativo del empleador que en determinadas ocasiones puede generar un daño adicional al trabajador y su entorno familiar.

Es claro que la protección tutelada por la LCT en el marco del matrimonio es uno de los supuestos por los cuales se intenta inhibir a los empleadores en que incurran en ciertas prácticas que tienen que ver como represalias por motivos personales o motivos de diversa índole referidos a la situación por la cual el trabajador contrae nupcias en su vida personal.

¿Qué derecho es el que se está protegiendo?

Lo que se protege en estos casos es la manda constitucional que obliga a las distintas normas del derecho a la protección integral de la familia. 

Esta particularidad de fallos de la Corte Suprema viene a ser novedosa en el marco de la aplicación práctica y tribunalicia, pero no tanto para el marco en que vivimos.

Cabe destacar para el lector que la aplicación de pleno derecho de este artículo siempre se aplicó en defensa del derecho de la mujer, pero no así en defensa del derecho del hombre.

Así fue que en miras en la época en la cual vivimos, en donde se lucha por la equiparación de los géneros, es que el hombre a través de este fallo es equiparado de forma tutelada a la mujer en protección del matrimonio.

En la práctica tribunalicia la protección sólo operaba para las mujeres, no así automáticamente para los hombres, y he aquí la relevancia del fallo del máximo tribunal que tuerce este precepto.

El desarrollo del juicio

El juicio tuvo un cauce de diez largos años de tramitación judicial en las distintas instancias, donde la perseverancia del Sr. Puig y su asistencia letrada lograron llegar a buen puerto.

En el caso que trato la Corte Suprema la primera instancia le había dado el fallo desfavorable.

Posteriormente, este fallo fue apelado por el actor ante la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones que también resultó ser un fallo en contra.

Esto culminó en un ingreso a la jurisdicción de la CSJN por vía de recurso de hecho logrando así revertir, luego de arduos 10 años, las 2 instancias precedentes, siendo que la Corte Suprema contempló en materia de equiparación de los derechos, la igualdad y la no discriminación del hombre respecto de los derechos que ya se tutelaba en la práctica para la mujer.

¿Qué resolvió la Corte Suprema?

Entendió así la Corte, que correspondía hacer lugar a la pretensión aludida por el Sr. Puig.

Esta pretensión aludida significaba que el trabajador despedido dentro de los períodos presuntivos establecidos por la ley en tutela del matrimonio debía ser indemnizado con el adicional del año de remuneraciones.

El año de remuneraciones en nuestro sistema laboral comprende 13 remuneraciones ya que también contempla el sueldo anual complementario.

Así las cosas, la Corte volvió a remitir el expediente al Tribunal de origen a fin de que pueda rever el decisorio y fallar a favor de la pretensión actora.

De esta manera nuestra Corte Suprema de Justicia viene marcando una agenda en materia de derecho del trabajo casi de dogmática clara y de aplicación genuina basada en el sentido común de las pretensiones, ya lo había hecho recientemente a través de la aplicación del fallo Ocampo contra BGH respecto de los acuerdos voluntarios en el marco del artículo 241 y ahora lo viene a hacer en el marco del artículo 182 de la Ley de contrato de Trabajo.

Siempre es importante contar con el criterio del máximo tribunal la mayor cantidad de normas posibles en el marco laboral para que los tribunales y juzgados de todo el país tengan el norte claro en materia de interpretación normativa.

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